Crime + Punishment

Por Lucas Pablo Beriain

Las imágenes aéreas del comienzo nos muestran una Nueva York tranquila bajo un cielo soleado pero un diálogo entre policías en off, que suponen algo truculento, corta la atmosfera apacible para adentrarse a la problemática. Inmediatamente después pasamos a una gran ceremonia que realiza la alcaldía para recibir a los nuevos efectivos que se suman a los 36.000 que ya trabajan en la ciudad. De ese clima festivo otra vez vuelve a aparecer la contracara de la tertulia al adentrarse con el testimonio de los oficiales que protagonizarán el documental (no frente a cámara como habitualmente se hace en estos casos sino a través de un diálogo con otros compañeros, tomados por una cámara casi oculta que no quiere entrometerse).

 

Crime + Punishment es un documental que narra el proceso que llevaron a cabo 12 policías “rebeldes” provenientes de algunos distritos de Nueva York (Bronx, Manhattan, etc.) que tomaron una posición combativa respecto a las imposiciones provenientes de sus superiores para mantener un cierto número de detenciones por día. Estos policías sufrían diferentes formas de castigo si no cumplían con este requisito que había sido derogado en 2010. A lo largo del film vemos los testimonios y las trayectorias de algunos de estos doce policías que intentan hacer caer la corrupción entrañada desde las altas esferas de la política hasta el entramado policial de sus superiores y compañeros más cercanos, llevando sus denuncias tanto al espacio público como a los medios de comunicación masivos como la NBC.

 

Al mismo tiempo que retrata la cruzada de este grupo vemos a otro actor que entra en escena: un abogado que pelea por aquellos cuyos derechos han sido vulnerados. Se trata de jóvenes que son parados y detenidos sin motivo alguno por agentes que
patrullan por las calles de Harlem o el Bronx para, justamente, aumentar el número de detenciones para fortalecer las estadísticas posteriores.

 

Así también, el documental es atravesado por un hito que se destaca en medio de esta protesta policial: es el caso de Eric Garner, un hombre afroamericano que es asesinado en 2014 al ser detenido por oficiales de la policía de manera violenta en la calle. Alguien filmó el momento de detención y su grito desesperado “no puedo respirar” se
transformó rápidamente una frase emblema.

 

¿A quienes hay que detener? Los mismos policías que se hartan de esta situación son latinos y es, justamente, a los latinos y afroamericanos a quienes hay que parar y llevarlos detenidos buscando algún tipo de justificación para hacerlo que, gracias al

prejuicio generalizado producido por un estereotipo y un estigma que estos sectores vienen sufriendo a lo largo de la historia, no sería difícil de encontrar.

 

Últimamente se han estrenado documentales que tocan estos temas de forma general. El documental Enmienda XIII (2016) de Ava DuVernay toca el fin de la esclavitud como pretexto para describir cómo a partir de ese momento se empieza a encerrar a los afrodescendientes libres de sur bajo cualquier excusa y cómo, hasta el día de hoy, las cárceles albergan un gran porcentaje proveniente de este sector siempre oprimido, sumando en los últimos años a los latinos. Y otro documental llamado Survivors Guideto Prison (2018) de Matthew Cooke, contando con estrellas de Hollywood en las voces que lo narran (Danny Trejo, Susan Sarandon, Patricia Arquette, entre otros), viene a relatar las injusticias que caen sobre estos mismos sectores por parte de la policía y el sistema judicial. Parece ser que la problemática necesita ser expuesta tanto en Netflix como en los cines, tanto en la ficción como, en este caso, el documental. Una vez más, la realidad supera a la ficción.

LABORATORIO DE ESTUDIOS SOCIALES Y CULTURALES  -  lesyc@unq.edu.ar

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