Falopapas

Escrache 

Una muestra de Falopapas realizada en Cariño Galería* 

 

 

 

Por Esteban Rodríguez Alzueta

 

 

 

Decía Albert Camus: “Cada vez que queremos ver a un hombre como un enemigo, lo volvemos abstracto. Lo alejamos. Ya no queremos saber que tiene una risa resplandeciente. Se convierte en una silueta.” Uno de los deportes preferidos de la vecinocracia es el linchamiento o la tentativa de linchamiento real o simbólico. Las redes sociales se han convertido en cajas de resonancia donde los vecinos se desquitan practicando tiro al blanco, o mejor dicho, tiro al “negro de mierda”. Una sociabilidad organizada a través de la cultura de la delación. Estas tribunas son el vertedero donde “la gente” puede ir tecleando su indignación, apilando opiniones hechas de pasiones antes que de razones; la canaleta donde fermenta el resentimiento y las pasiones punitivas. Auténticos grupos fecales a través de los cuales se van sincronizando las emociones del vecindario y modelando sentidos comunes en torno a chivos expiatorios que se construyen con el buchoneo y la queja de todos los vecinos. 

 

Los dibujos de Falopapas fueron tomados de estos foros, muchos de ellos abiertos por grupos de vecinos alertas y otros por policías o ex policías. Allí se repasa la desgracia ajena y se brindan consejos a los vecinos. Si la ocasión hace al ladrón, entonces cada vecino debería tomar nota no sólo para reconocer al monstruo y evitar ser la próxima víctima, sino para estar dispuesto a cuidar al prójimo que comparte los mismos estilos de vida, las mismas pautas de consumo, los mismos valores. Esos foros son el bestiario de la vecinocracia: Una colección de perfiles elaborada con las fotos que fueron levantando de los muros de aquellas personas identificadas supuestamente como los pibes chorros que mantienen insomne a la ciudad.

 

Falopapas revuelve en aquella cloaca para dibujar los contornos de la indignación vecinal hecha de jóvenes, morochos, ropa deportiva, gorritas, motos tuneadas, cervezas, muchas cervezas, pistolas, armas tumberas y rostros enfiestados. Falopapas se detiene en las siluetas que asedian a la patria vecinal, siluetas hechas con los fantasmas que oprimen como una pesadilla el cerebro de los vecinos. 

 

Sabemos que no hay brutalidad policial sin consenso vecinal. Un consenso que se va cocinando cotidianamente a través de las habladurías y el escrache vecinal.

*Escrache fue expuesta en Cariño Galería en el mes de noviembre de 2018

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LABORATORIO DE ESTUDIOS SOCIALES Y CULTURALES  -  lesyc@unq.edu.ar

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